lunes, 25 de febrero de 2008

Luces de bohemia


La vida está llena de situaciones grotescas y esperpénticas y me voy a permitir decir que, en esta ocasión, no tienen por qué ser malas. Llena de situaciones en las que se deja de dar crédito; situaciones en las que entramos en un estado de shock del que nos cuesta salir y recuperarnos. Puede que esté exagerando un poco, pero a mí me pasa con frecuencia y especialmente los fines de semana, cuando paso la mayoría del tiempo con mis amigos.
Somos un grupo relativamente numeroso y cada uno posee su toque especial, así que nunca dejan de pasar cosas. Está el político wiccano, el estudiante de Educación Física aficionado a los chupitos, la niña llorona y la orgullosa, aquél que toca el tambor, el creyente bebedor de calimocho, el abstemio enamorado hasta los tuétanos y así unos cuantos más, todos singulares.
Y es que me encantan todos y es imposible aburrirse porque cada semana hay historias nuevas, buenas o malas, más o menos impactantes, aunque siempre intensas porque cada protagonista de la historia así lo siente; y como es su historia y él/ella es el protagonista, así como lo siente, así es.
No me voy a poner a contar ejemplos de estas historias ahora por la sencilla razón de que no quiero que nadie se dé por aludido o se sienta ofendido por ello, aparte por supuesto de que no pienso complacer a aquellas personas morbosas y extra-curiosas que gozan al leer y enterarse de este tipo de cosas. Nuestras historias son nuestras y de nadie más, por eso las protejo. Sí os diré que algunas son para reir hasta el desmayo y otras son tristes; unas son dulces y otras hacen que sientas una rabia profunda porque "no es justo por lo que mi amigo está pasando y me jode".
Y ahí estamos, todos juntos como una piña, sosteniéndonos los unos a los otros, alentándonos sin esperar nada a cambio cuando uno de nosotros sufre; atravesando juntos cada momento como una marea llena hasta los topes de energía, ¡como un torbellino arrasador!
Desde aquí quiero decir al mundo entero que quiero con locura a mis amigos, y algunos más que amigos son hermanos, ellos saben quiénes son...

Y a mis amigos dedico mi último párrafo hoy: Sabed, por último, que aunque venga la noche oscura como en aquel libro del que hemos hablado este último fin de semana, saldrá el sereno con su candil e inundará las calles de nuestras vidas con las luces de bohemia.

4 comentarios:

S T E R L A R dijo...

La amistad es una de las cosas más bonitas que te pueden regalar, junto a una sonrisa.

Josué Manjón dijo...

Los amigos, eternos dilemas, que pesados se ponen a veces, pero lo que nos gusta estar con ellos. :)

P.D. Aver si este no me lo borras, hahhha

Ya te he aduntao..ya se que lo sabes, pero lo repito, XD

Palma dijo...

Tranki! Ya no te borro más, lo otro fue un error! Ten en cuenta q aún no domino todos los secretos del blog!

Un besito

House dijo...

La amistad es el gran libro de nuestras vidas, en el se escriben los buenos momentos que pasamos con aquellas personas a las que queremos de verdad, por ello los amigos son la tinta que da forma a las palabras que escribe nuestro corazón. La amistad es lo mas bonito de este mundo. Muchas gracias Palma por dejarme ser parte de ese libro.