lunes, 29 de diciembre de 2008

"Memories"

Atrapada en los caminos de un reino olvidado, creí distinguir el sendero que me guiaría al lugar correcto. Me sentía tan viva y en verdad estaba tan vacía... Vagaba por bosques que creía bellos y en verdad eran lúgubres y tenebrosos, llenos de oscuridad. Y creía volar alto, rozando con mi cabello las estrellas y resulta que en realidad tan sólo reptaba, arrastrándome por la tierra, llenándome del polvo del camino. Sólo soñaba: mis visiones no se ceñían a la realidad que me rodeaba y entonces al darme cuenta de ello, quise escapar de la manera más cobarde: desapareciendo para siempre. Pero me sujetaron con bellas y hermosas palabras. Y decidí quedarme un tiempo más. Al rato, casi me convencen para volver a quedarme sola, pero entonces supe que no quería escuchar esas hirientes palabras y como una avestruz introduje la cabeza bajo tierra y me tapé los oídos. No me quiero quedar sola aunque piense continuamente en escapar. Es todo tan contradictorio, tan difícil, tan oscuro... ¿Por qué? ¿Por qué si tan sólo busco un momento dulce lleno de ternura y felicidad? Y decidí de nuevo intentar levantarme, sintiendo que todo mi mundo pendía de un fino hilo de seda, que al mínimo brusco movimiento se esfumaría todo... Pero decidí levantarme, pidiendo perdón a todos aquéllos que herí con mi intento de huida, con mis lágrimas amargas, con mi inmensa cobardía... Les dije que lo sentía, tal vez no con palabras, pero sí con la más sincera de mis sonrisas y creo que entonces me creyeron; pero, me pregunto ¿seguirán creyéndome ahora? Sospechaba que me quedaría sola algún día, tal vez llegue a ser así en algún momento del camino, aunque más vacío que el que llegaba a sentir por aquel extraño paraje dudo que pueda sentirlo de nuevo alguna vez.
Recordaba con nostalgia cada momento vivido en el pasado reciente. Cada hecho, cada persona, cada situación y cada sentimiento que ha marcado mi vida en 2008. Han pasado meses y aún no soy yo misma, soy un sucedáneo de aquella persona pizpireta y sonriente. ¿Lo conseguiré algún día? No lo sé. He decidido disfrutar del momento (o al menos intentarlo) y dejar de analizar todo al milímetro. Me enfada mi mente analizadora porque la mayoría de las veces el análisis se convierte en una pesadilla que me arrastra a un pozo sin fondo. Sólo espero que 2009 me depare muchas mejores cosas y que pase lo que pase, siga aquí entre vosotros, formando parte de vuestras vidas y vosotros de la mía. Sólo espero ser un poco más feliz, no estar sola, ser yo misma otra vez.

martes, 23 de diciembre de 2008

Un paseo por la playa.

Caminábamos por la arena. Nuestras manos, entrelazadas, se entregaban caricias con sus traviesos pulgares. Tú ibas tranquilo aunque echabas de vez en cuando la mirada atrás para asegurarte de que nuestras huellas quedaban bien marcadas en la arena, te asegurabas de que yo caminaba a tu lado. Y el aire delicioso nos rozaba a su paso y avanzábamos seguros de alcanzar nuestra meta, pasara lo que pasara.
Ayer te vi agotado del camino, te vi con ganas de rendirte, te vi tan cansado que tenía que hacer algo. Tu vista era tan sumamente débil que no veías lo que nos deparaba el sendero por allí adelante y te obsesionaste con perderme, con perdernos el uno al otro para siempre. Fue entonces cuando me di cuenta de que te amo tanto que no podía perderte, que tenía que tirar de ti como fuera. Y reuní todas mis fuerzas, fuerzas desmesuradas pues puse todo mi empeño y mi vida en ello y te cogí en mis brazos. Miraste atrás en el camino después de avanzar unos pasos. Sólo entonces articulaste unas palabras que fueron como susurros del viento de la noche: "Palma, sólo veo un par de huellas, me he quedado solo en el camino". Con cariño acerqué mi boca a tu oído y te dije muy bajito: "No, mi amor, no. Es sólo que estás tan cansado de este viaje que te he tomado en mis brazos porque no tenías fuerzas para caminar tú solo. Ya te lo dije una vez y te lo repetiré todas las veces que sean necesarias: Nunca más estarás solo. Ahora, cálmate y limítate a disfrutar del paseo. Dure lo que dure, saborea cada paso, cada susurro del viento, cada nube que pasee por el cielo, cada caricia de mi pelo en tu rostro; tan sólo disfruta y descansa en mis brazos."


[Para ti, porque te quiero, porque siempre te querré y si es que esto llega a su final, intentaré siempre recordarte con todo mi cariño.]

jueves, 18 de diciembre de 2008

La niña de los fósforos.

¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; mas la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.

-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".

Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.

-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!

Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.

Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.

-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.

(Cuento de Navidad. Hans Christian Andersen)

jueves, 11 de diciembre de 2008

Cambios

Hacía tiempo que no me daba por escribir, y es que tengo miedo o, más bien, me da reparo contar aquí mis sentimientos de la manera más pura e inspirar lástima a aquéllos que me leen. Pero bueno, he elegido tener este pequeño rincón para expresarme libremente y así lo voy a seguir haciendo.

Mi vida ha cambiado o va a cambiar bastante en los próximos tiempos. Lo que parecía seguro, va a quedar atrás y voy a empezar a caminar una nueva senda. Y tengo mucho miedo, porque todavía no la he encontrado y además, las cosas no son tan fáciles como parecen y, a veces, cuanto más intentas que las cosas vayan bien y salgan adelante, no encuentras más que impedimentos en el camino que te hacen tropezar vez tras vez. Quiero decirle al mundo que me es indiferente cuántos pedruscos me encuentre en el camino: a todos los franquearé cueste lo que cueste, con o sin ayuda. Porque estoy cansada de luchar y, de repente, verme sola en el frente de batalla y mis supuestos aliados se pasan al otro bando y me golpean con inquina; sin embargo, no importa, porque cuantas más heridas tenga, las cicatrices no harán sino fortalecerme en mi debilidad y así venceré finalmente. Aunque mis alas se rompan y vuelva a caer, sobreviviré a la caída y lo conseguiré, la victoria será mía, no me voy a dar por vencida jamás.
Aunque nadie me entienda, aunque no le importe a nadie, aunque me quede sola en medio de la lucha, aunque aquél que se supone que más me ama se esconda o se enfrente a mí, aunque me cueste el mayor sacrificio, lo voy a conseguir. Y voy a intentar ser lo más feliz posible, esperando lo mínimo de la gente porque esperando algo más, la decepción es algo inminente. Disfrutar de esta puta vida, porque minuto perdido es minuto irrecuperable ya que no hay marcha atrás. Voy a seguir venga lo que venga y pase lo que pase: nada ni nadie va a impedírmelo. Dejaré de moverme por ilusiones y buscaré verdades como templos que me guíen hacia mi destino y al final, lo conseguiré. Disfrutaré todo lo que pueda de este regalo que se me ha brindado, vivir; aunque a veces parezca la mayor mierda del mundo. Voy a hacerlo y, sin duda alguna y venga lo que venga, triunfaré.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Somewhere out there


Somewhere out there,
beneath the pale moonlight,
someone's thinking of me and loving me tonight.

Somewhere out there,
someone's saying a prayer,
that we'll find one another in that big somewhere out there.

And even though I know how very far apart we are,
it helps to think we might be wishing on the same bright star.

And when the night wind starts to sing a lonesome lullaby,
it helps to think we're sleeping underneath the same big sky.

Somewhere out there,
if love can see us through,
then we'll be together, somewhere out there,
out where dreams come true.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Momentos difíciles

Momentos difíciles son estos por los que atravieso, aun cuando sigo perseverando día a día en la lucha, intentando ser fuerte, no dándome por vencida…
Se escapaban hoy entre mis dedos las palabras, cayendo al vacío y luego echándose a volar al aire, perdiéndose en el infinito de la noche para siempre. Me han atado de pies y manos y cada palabra que sale por mi boca es escudriñada, pero no de la manera convencional, sino que sólo es retenido lo malo y lo bueno sigue escapando entre los dedos de mis manos, desvaneciéndose como la neblina del amanecer… Y no puedo hacer nada. Es desesperante cuando, intentando dar lo mejor de ti, es rechazado como una pelota de tenis por un raquetazo. ¡Pum! Cagada tras cagada, permítaseme la expresión. Sé que no soy perfecta, cometo millones de fallos cada día. Soy sumamente orgullosa, pero el amor que le tengo deja mi henchido orgullo a un lado en los momentos más críticos, y ésa, por mentira que pueda parecer, es la verdad. No me importa suplicar cuando todo va mal, porque hay algo en juego que me importa más que mi propio yo, es el nosotros. Qué difícil es aprender a llevar este juego de dos, tan dulce y tan amargo a la vez. Cómo agota la lucha, agota hasta quedarnos exhaustos y con ganas de decir basta y hasta aquí hemos llegado; pero, ¿qué hay de la recompensa? Yo no quiero rendirme. Sólo lo haré cuando me vea obligada a ello.
Pero no sólo en esto del amor, sino en cualquiera de las facetas que tejen la tela que es mi vida. A veces con colores más fríos, a veces con hilos de lo más colorido. Sí, me vengo abajo, pero es que resulta que soy humana y tengo derecho a ello: a equivocarme y caer una y mil veces. En ocasiones la oscuridad de mis problemas me ciega, o la niebla de mi ira no me deja ver y todo es una mierda y grito pero nadie me oye, o eso es lo que pienso yo. Mi vida es como una montaña rusa, arriba y abajo, a veces algo estable, ahora colores vívidos y ahora solamente tristes grises y ocres. No voy a darme por vencida fácilmente, aunque todo apunte a que el barco se hunde.
Leía hace poco libros para el éxito personal y de ellos he sacado la conclusión de que la vida es un regalo maravilloso y que existen cuatro tristes trucos que, en medio de la tempestad, hacen todo mucho más llevadero. Menos asfixiante y más liviana la carga. Jamás dejaré de amar, de soñar y de intentar volar, pase lo que pase. Aunque todas las salidas estén ocultas a mi defectuosa visión, algo me sacará del fango, bien sea yo o alguien cercano o alguna situación que me haga despertar de la pesadilla. Momentos difíciles sí, siempre, pero que tarde o temprano serán recompensados. Estoy lista otra vez para volar, nada ni nadie va a impedírmelo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Había una vez una triste princesa, que tanto tanto lloró, que se le rompieron los ojos.


Qué miedo... ¿podré dejar de llorar algún día o al final se me estallarán los ojos como a aquella triste princesa?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

'¿Qué pasaría sin un día no volviéramos a ver amanecer, Úrsula?', le pregunté anoche a mi muñeca de trapo.

martes, 11 de noviembre de 2008

¿Hola?

¿Hay alguien ahí? La única respuesta que obtengo es un vago eco. Mierda, me digo a mí misma, he vuelto a caer. Y lo que más rabia me da es que no sé por qué. No me lo explico. Cada día me levanto con energías renovadas pese a que las noches son bastante tortuosas y largas últimamente, y, parece que el día va bien hasta que me quedo sola de nuevo. Qué jodido es gritar y que nadie te entienda. Derramar lágrimas de impotencia y desesperación intentando hacerte comprender y no obtener nada a cambio. Silencio. Tan sólo silencio. Y soledad, esa siempre presente compañera. Ojalá dejaras de torturarme y aprendiera a convivir contigo, maldita sea.
¿Has tenido alguna vez la sensación de navegar en un barco que se hunde aunque estés haciendo todo lo posible por impedirlo? Así veo yo mi vida últimamente. No sé en qué estoy fallando. ¿Puede alguien ayudarme? La entropía de mi universo comienza a tender a infinito y el balance de energía comienza a tender a cero. Estoy cansada de luchar a ciegas, necesito salir de nuevo a la luz, porque quiero disfrutar de mi vida. ¡Socorro! ¿Alguien me oye? Ya caí no hace mucho en este pozo de desesperanza y oscuridad y no quiero volver a hacerlo. Leía hace poco que para vivir una vida de gracia, además de otorgarle la importancia que tiene, hay que poseer dos cosas. Primero, tener el fuerte deseo de vivir la mejor vida posible y segundo, la intención y la voluntad de vivir todos y cada uno de sus días. ¡Yo quiero vivir mi vida! ¡Quiero disfrutar de todos y cada uno de los días que me están siendo regalados y de aquéllos que me resten! Quiero disfrutar de todos y cada uno de sus días... ¿Qué me está pasando? No veo nada y sospecho que el miedo a demasiadas cosas que está escondido en mi interior no me deja continuar... pero no lo tengo nada claro. Y me siento perdida. ¿Puede alguien ayudarme? ¿No lo oís? Estoy gritando en el doloroso silencio que me rodea... Socorro...
Busco y excavo en lo más profundo de mi corazón buscando el porqué de todo esto, pero no lo encuentro. ¡No lo encuentro, joder! ¿¡No veis que no me quiero dar por vencida!? Las fuerzas comienzan a flaquear, pero seas quien seas, si ves que puedes indicarme el camino, te estaría eternamente agradecida, porque aquí estoy, aunque destrozada por dentro, buscando, con el poco valor que me queda, esa ansiada salida.


lunes, 10 de noviembre de 2008

"No quiero ser mayor"

Es difícil hacerse mayor, no pensé que fuera algo tan complicado. Recuerdo cuando era pequeña y mi mayor preocupación era no olvidarme de colocar el diente debajo de la almohada porque esa noche venía el ratoncito Pérez o dejarle leche con galletas a los Reyes Magos para que repostasen algo de energía en mi casa. Cómo pasa el tiempo y cómo se va haciendo todo más complejo. Recuerdo cuando me preocupaba por hacer los deberes para que el profe no me mandara copiar cincuenta veces y cuando me emocionaba enormemente ver una película de Superman. A veces pienso que no me gusta hacerme mayor y me pregunto por qué tiene que ser todo tan difícil cuando vas madurando.
Esta mañana me levanté extrañamente emocionada, una mezcla de nostalgia y alegría recorría mi cuerpo. Me alegró enormemente ver a mi madre en pijama y ver a mi perro pasear por casa sin sentido alguno. Paladeé el par de sobaos mientras los untaba en el café y hasta tenía ganas de estudiar. Pero a la hora de ponerme, me puse a dibujar como una niña, como cuando era más pequeña; y saqué mis rotuladores de colores y mis pinturas de palo y me puse a dibujar. Una frase en medio folio, llena de colorines, dibujada con todo mi cariño para la persona con quien comparto mi corazón. Le hice una foto y se la mandé a su teléfono, muy emocionada. Nada más hacerlo, me dio un poco de vergüenza: tal vez ya no tenga edad para hacer esas cosas, pero no pude por menos. Hoy necesitaba demostrarle que le quiero. Y tengo miedo porque es verdad que soy demasiado romántica y me doy demasiado a la persona que amo y luego así me sientan los disgustos y los problemas, que me dejan sin fuerzas y llena de pena. Al momento, cuando aún no había terminado mi "obra", sonó el teléfono. Era una de las personas que más quiero en el mundo, mi tía B. Me dio cosa cogerle el teléfono, porque un par de días atrás sufrió un duro palo: su pequeña mascota la dejaba para siempre. Me he pasado el fin de semana pensando en si llamarla, o mandarle un sms o quizás acercame a su casa a verla, pero sabía que, llegado el momento,no sabría qué decirle por miedo a no acertar y decir alguna estupidez...Tal vez debí ir a su casa y darle un simple abrazo y con ello transmitirle lo mucho que siento la pérdida de su perrita...No lo sé. Por eso digo que es difícil ser mayor. Sé que debería haber hecho algo, pero no quería quedarme paralizada al verla o ponerme a llorar si veía que ella estaba chunga y al final así quedó la cosa. Descubrí esta mañana que, curioseando en internet, encontró mi pequeña buhardilla y que le ha gustado bastante. [Por eso, tía, sabiendo que de vez en cuando me visitas, quiero decirte desde aquí que siento mucho lo de Mizar y que ánimo, mucho ánimo. Piensa siempre en los buenos momentos que te regaló mientras estaba contigo y quédate con eso. Y por supuesto, siento no haberte dicho nada hasta este momento porque me cuesta muchísimo saber estar con la gente cuando pasan cosas así, pero no quiere decir que no lo sienta y que no me afecte...]
Por todas estas cosas no quiero ser mayor, quiero ser la niña que una vez fui, que dibujaba con sus pinturas de palo y se iba de paseo con sus padres los fines de semana. Que estudiaba un rato el día antes del examen y sacaba buena nota y dormía plácidamente sin preocupaciones de ningún tipo.
Estoy emocionada hoy, mucho, se me hace un nudo en la garganta al pensar todas estas cosas y recordar los momentos de mi infancia. No, no quiero seguir creciendo, o al menos, como sé que es algo inevitable, no quiero perder la inocencia de cuando somos pequeños... Aunque eso sí, quiero aprender a ser mayor cuando me toque serlo... ¿Lo véis? Todo es demasiado complejo cuando nos hacemos viejos...

No quiero ser mayor, me digo en cada momento con nostalgia.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Para ti.

Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama.


Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.


Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.


Dos jirones de vapor
que del lago se levantan,
y al reunirse en el cielo
forman una nube blanca.


Dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas.


(G. A. Bécquer, Rima XXIV)

[Para ti, porque te he encontrado y no voy a dejarte escapar; porque eres lo que tanto tiempo busqué y hasta el final no vi; porque te tengo a mi lado... Simplemente porque te quiero.]

miércoles, 5 de noviembre de 2008

I just want to spread my wings and fly away...

Puede que el vídeo sea una horterada porque tiene un montón de años (Queen es uno de mis grupos favoritos, que quede claro), pero me encanta la letra y es lo que me encantaría ahora mismo y de una vez... Extender mis alas y echar a volar lejos... y ¡¡sentirme libre al fin!!


domingo, 2 de noviembre de 2008

De nuevo en pie

Poco a poco me fui calmando aunque aún el pánico me dominaba y, en medio de la oscuridad, encontré a mi amigo el duende con su pequeña vela y la mantita con la que refugiarnos del frío que nos rodeaba. No sabía de dónde había salido ni siquiera cómo pudo encontrarme en medio de aquel siniestro lugar, pero al instante la desesperación se esfumó y pude al fin respirar tranquila. La vela iluminaba la húmeda caverna en que había caído horas antes, era tenebrosa. Hablando con él me di cuenta de que no tenía las alas rotas, simplemente la brusquedad de la caída provocó tal dolor en mí, que pensé que jamás podría volver a volar. Las horas pasaron y el calor regresó a mi cuerpo. Mis alas, aún entumecidas, necesitarán tiempo para recuperar la fuerza y el vigor que tenían. Todavía no puedo volar, pero espero conseguirlo pronto. Las heridas van a necesitar su tiempo para cicatrizar. Poco a poco, muy poco a poco. No me siento lo suficientemente fuerte como para volar tan alto como volaba cuando caí, pero la esperanza que creí haber abandonado aún sigue ahí y es reconfortante, porque todavía no he perdido la fe. No soy tan fuerte como creía, pero el golpe no consiguió matarme aunque me dejara en estado crítico.


[Sigo aquí, pese a que el dolor sigue ahí jodiéndome; y sigo esperándote. Tengo miedo, mucho mucho miedo. Dame tiempo para recuperar todo lo que perdimos. Dame tiempo para recuperar mis fuerzas. Dame tiempo para ver cómo podemos hacernos fuertes y que nada ni nadie haga peligrar nuestro magnífico tesoro compartido. Dame tiempo, nada más; hoy sólo puedo pedirte eso esperando que me lo concedas y me ayudes a seguir adelante. Te quiero.]

viernes, 31 de octubre de 2008

El hada con las alas rotas

Soy un hada con las alas rotas. Se me quebraron esta mañana cuando ya volaba alto. Y caí, caí al vacío. Estaba tan alto que no veía el sucio suelo, y me dolió más que nada la caída, porque volaba alto cerca de la luz y ahora todo está oscuro de nuevo. Caí de nuevo al precipicio. Sólo escucho mi propia respiración. Ni siquiera sé si podré encontrar algún rincón para refugiarme del frío que me rodea, de la oscuridad que me oprime el corazón. Se me han roto las alas con las que volaba al compás del viento, ¿qué haré ahora?


Duele. Duele ver que se acerca el final cuando menos te lo esperas. Duele mucho. Duelen las palabras más que cualquier arma. Me duele todo hoy. Me duele el alma y de paso también, la cabeza. Menudo asco de vida cuando las cosas se ponen feas. Hacía tiempo que no me dolía tanto el corazón, que no temblaba mi cuerpo de pánico porque no veía la salida a la sofocante situación. Me poseyó la rabia en un momento y quise desaparecer para siempre. Tal vez sea la hora de que me vaya lejos para no volver o tal vez no. Estoy jodida y cansada.
Cuando pones todo tu empeño y todas tus ganas en algo que resulta ser truncado por una minucia, te das cuenta de que las cosas no son lo que parecen. Me creí fuerte y creí fuerte algo que en verdad no lo es. Un simple comentario ha hecho zozobrar aquéllo por lo que yo aposté más fuerte que nunca y por eso duele tanto. ¡Ag! Ojalá pudiera escaparme a un sitio nuevo y olvidar todo mi pasado. Aunque quizás sea demasiado cobarde pensar de ese modo. Quizás debería encarar la situación, pero han pasado cosas que me han dejado sin fuerzas y me siento débil y creo que a la mínima todo se va a ir a la mierda y voy a quedar destrozada. Estoy hecha polvo, hacía tiempo que no me sentía tan baja de fuerzas y de ánimos. Y estoy sola en esto. No sé por qué escribo estas palabras, si nadie va a entenderme, pero es tal el dolor que siento y tal la pesadumbre que tengo que no he encontrado otra vía de escape que refugiarme en mi buhardilla y gritar en silencio todo esto. Estoy sola, hace frío y todo está oscuro esta noche. Y además, soy un hada con las alas rotas.

martes, 28 de octubre de 2008

Escondida en mi buhardilla

Llueve. Hace frío, quizá mucho y demasiado pronto, pero escondida desde mi buhardilla arropada con una manta de gruesa lana, observo la realidad que conforma lo que me rodea. No sé si me gusta o no. Mi estado de ánimo es, estos días, voluble y cambiante, como la vida misma. De allá para acá. Es curioso cómo pasa el tiempo y cómo evoluciona todo... ¿Que la lógica existe? Cada vez estoy menos convencida de ello. Hay temporadas que no creo en las casualidades y otras que, por el contrario, creo que todo se compone en base a hechos casuales enlazados por algún extraño e inexplicable vínculo. ¡Buf! Hace frío aquí arriba, tal vez debería bajar, es casi la hora de cenar. Pero no tengo hambre, pensar en estas cosas me quita el apetito. Acaba de pasar un pajarillo tardío por el tragaluz que hay en el tejado. Somos como ellos en este mundo, frágiles y vulnerables, por muy fuertes que nos creamos. Creo que esta divagación no me va a llevar a ningún sitio, pero me da igual. Mis pensamientos me piden a gritos ser liberados con más o menos frecuencia y de vez en cuando les dejo a su aire al fin cuando creo que son lo suficientemente maduros como para ser entendidos por algún humano que no sea yo, su creadora. Tal vez éste sea demasiado inconcluso o puede que no tenga ningún sentido, pero me da igual. Me he escondido en mi buhardilla porque no tenía nadie con quien hablar de esto. Me cansé de esperar y aquí estoy de nuevo, divagando por mi mente porque me apetece hacerlo. Tuve un día complicado hoy. ¿A quién le gusta que le engañen cuando va de legal? Creo que a nadie. Hoy me sentí engañada y me vengué por ello. ¿Soy demasiado cruel o estoy siendo justa? No lo sé, quizás tomé la decisión más cómoda y fácil. Lo hecho, hecho está. Y si pagan justos por pecadores, los justos sabrán lo que tienen que hacer dado el cambio que les ha sido impuesto. Y más tarde, en la soledad de mi flexo, me sentí despachada y compartida, cuando únicamente buscaba un momento tierno e íntimo. Me voy a cenar, esta vez en compañía, aunque muchas veces es como cenar con desconocidos. Así es como veo las cosas. Enmarañadas. Pero me siento curiosa, y quiero zarcear por aquella maraña e ir descubriendo qué es lo que esconde mi destino, sea lo que sea, aunque mis decisiones y situaciones traigan consecuencias indeseadas. Eso es lo que hay. Puede que sea una inconsciente con todo esto que pienso, pero es que me da igual. Sólo me apetece estar cómoda y feliz dentro de mis posibilidades. ¡Oh! Comienza a nevar... Bienvenido, frío otoño, como siempre logras sorprenderme... Mañana saldré al jardín de mi mente y haré un bello muñeco de nieve.

lunes, 27 de octubre de 2008

Atrapada

Atrapada dentro de este cuerpo, presa de la barrera física que me constituye. Ojalá pudiera escaparme de él y dejar este templo que me retiene. Sin peso, sin miembros, sin dolor... siendo sólo espíritu o ni siquiera eso, algo impalpable e invisible a los ojos. Que no se puede tocar. Y flotar en mi universo libremente, sin necesidad de descansar o comer o sentirme acomplejada o sufrir por los problemas que nos pone la vida... Ojalá pudiera escaparme de aquí dentro, estoy como enjaulada en un recinto de barrotes irrompibles. Sólo desearía salir y sentirme libre al fin.

domingo, 26 de octubre de 2008

¿Fragmentos?


Momentos... efímeros... eternos... irrepetibles... Hoy no sé qué decir, me he quedado muda otro día más... Todo está lleno de contradicciones... Alegría... Dolor... ¿Destino?... Tal vez... Mañana y ayer... La vida... La muerte... Amor... Odio... Venganza... Amistad... Torbellino... Felicidad... Enamorarse... Desencanto... Poesía... ¿Cómo enlazar todo esto? Es demasiado ambiguo y complejo como para expresarlo... Perdida... En el infinito de mi mente...


Algo claro... ¿Sí?... Sí, en lo más profundo, ahí escondidito... Hey... Es verdad... Está ahí... Dentro del dolor... ¿Una salida?... Siempre la hay... Mmm... Quizás... Gente, mi gente... ¿Estáis ahí?... Sí, eso parece... Todo es demasiado complejo hoy... No sé enlazar las ideas... Silencio... Necesito gritar... ¿Javi?... Sí, estás ahí... Lo tengo claro, al menos esto sí... Te quiero...


Lo siento... Ya sé que duele... No es justo... Puta vida... Única oportunidad... El tiempo vuela... A 3 metros bajo tierra... ¡Socorro!... No, no estoy para nada cuerda... Saludos...

viernes, 24 de octubre de 2008

Una única oportunidad

Venía esta fría mañana de octubre en el autobús medio adormilada cuando, al abrir ojos, me di cuenta del precioso paisaje otoñal por el que discurría la carretera. Me encanta el campo en otoño, parece como pintado por un loco artista que ha ido dando pinceladas aquí y allá con intensos rojos, marrones, vívidos amarillos y verdes... Qué preciosidad y qué bello regalo. Puede que parezca una tontería, pero para mí es un auténtico deleite sensitivo poder disfrutar de los parajes en estos meses previos al invierno. Y me diréis que menuda bobada, pero es que pienso que cada día debe ser considerado como un auténtico privilegio que se nos es ofrecido, porque tal vez mañana ya no estemos aquí.
Ayer visitaba con mis amigos a otro colega que ha sido intervenido de un tumor cerebral. Todo había salido bien, menos mal. Pero, viéndole allí, rapadito, con el feo pijama de hospital y una herida cubierta por un blanco vendaje, me paré a pensar lo frágil que es la vida del ser humano... hoy aquí y mañana tal vez a tres metros bajo tierra. Me indigna pensar que muchísimos días de nuestra vida los pasamos quejándonos y penando por problemas que realmente no tienen tal importancia. Qué inútiles, los humanos. Y la primera yo. Ojalá fuéramos conscientes de esto más a menudo y nos parásemos a pensar que cada día es único e irrepetible, que nos planteásemos la vida de otra manera, la forma de encarar los problemas con el mayor positivismo posible por muy cafres que sean. Joder, yo quiero vivir cada día como si fuera el último de mis días. Disfrutar de un paisaje y de un yogur de fresa. De un café después de comer con mis amigos y de ver una peli con mi madre después de cenar las dos juntas en el salón. De ir a dar clase a mis alumnos y disfrutar de un beso de mi novio. Disfrutar de todo, sea como sea. La primera que peca de ser negativa soy yo, pero están sucediendo cosas últimamente que han sido como bofetadas en plan 'Espabílate y deja de arrastrarte' o 'Spread your wings and fly away'. Siempre habrá malas rachas, pero todo depende de cómo se mire... Sólo tenemos esta oportunidad, ¿vamos a desperdiciarla? No sé vosotros, pero yo no.

lunes, 20 de octubre de 2008

Palabras con mi Vida

'¿Qué haces aquí? ¿Qué pretendes?', me dijo con altivez mi Vida.
'No lo sé.', dije, asustada, 'pero quiero vivirte, Vida. Ya sea que lo que me depares sea dolor o el peor de los sufrimientos, no quiero irme de aquí sin haberlo intentado. Siempre hay cosas buenas, por pequeñas que sean, aunque todo lo que me rodee ahora tenga un triste tono grisáceo.'
'No sé, no me convence tu actitud ni tampoco tus palabras. Cometes demasiados errores, intentas rendirte enseguida, no haces otra cosa que esconderte y encerrarte en ti misma. ¿Es acaso eso querer disfrutarme?'
'Ya lo sé, ya, lo tengo presente, Vida; pero estoy aprendiendo, o al menos lo intento' le dije, con un poco más de valor, 'estoy luchando por conseguir mis metas, por realizar mis sueños. He descubierto el amor verdadero, casi osaría decirte que es el amor de mi vida, y eso, ya lo sabes, Vida, me hizo renacer hace meses cuando estaba casi muerta, ¡prácticamente perdida! Y ahora lucho por lograr llegar a ser buena en mi nuevo trabajo y darme a los demás por encima de mis propios intereses, aunque sea de lo más difícil que me encuentre en tu camino. Anhelo proteger a los míos a capa y espada dentro de mis posibilidades. Sabes que, muy en el fondo de mi corazón, se esconde una guerrera valiente, aunque no esté del todo curada de antiguas heridas...'
'Bueno, puede que esté un poco más convencida; pero sabe que no te voy a dar muchos respiros, no te lo voy a poner en absoluto fácil.'
'Lo suponía, lo sabía desde hace tiempo, Vida. Sé que sólo me vas a dar una oportunidad, sólo tengo ésta, y, por muchas veces que caiga, me levantaré con o sin ayuda. Sábelo, Vida, voy a disfrutarte, ya sea que vengan penas o alegrías, voy a vivirte, a paladear cada día el placer de sentirme viva.'

domingo, 19 de octubre de 2008

No sé escribir

No sé escribir. Mis dedos se deslizan por el teclado mientras yo, inconsciente de ello, pienso en ti. Y en todo lo que me has dado. Pienso en nosotros, y mis dedos siguen bailando entre las letras, y egoístamente pienso en mí. No me gusta el día de hoy. Me he levantado triste y no sé por qué. Tal vez sea porque te vas una semana más y me quedo aquí sola, o tal vez sea porque no me gusta la vida que llevo sabiendo que podría haber sido mucho mejor. No sé explicar hoy lo que me pasa, pero la angustia me oprime el pecho y mis lágrimas luchan por bajar la ladera de mis mejillas hasta precipitarse al vacío. Mi perro viene a verme, parece que oliera mi tristeza e intentara animarme lamiéndome la mano. Qué vida esta, tan compleja. Me agobia la vida y a la vez me apetece vivirla. Estoy loca, sí, totalmente. Me encuentro en un torbellino de sentimientos que me lleva de allá para acá sin ningún tipo de sentido ni lógica. Pienso en ti, pienso en mí, pienso en nosotros y en mi vida y mis dedos siguen su danza, a veces sin darles tiempo a teclear tan rápido, porque mi mente está tan revuelta que no doy a basto para poder explicarlo con meras palabras. Por eso, hoy, no sé escribir.

viernes, 10 de octubre de 2008

No voy a rendirme

Hay dolores en la vida que son tremendamente fuertes. Para mí, en este día, el más doloroso de ellos es el del corazón. Cuando está en tus manos la opción de rendirte o la opción de luchar; la opción de esconderte o la opción de sacar la espada de la valentía y afrontar con valor lo que se avecina, por mucho que duela; la opción de suplicar y dejar de lado el amor propio porque lo que más te importa no eres tú mismo o la opción de poner la coraza del orgullo y que te resbale todo lo demás. No es para mí factible la opción de rendirse, no, aunque duela, aunque me provoque las lágrimas más amargas esperarte, aunque me cierres la puerta y me dejes en la calle. Desde aquí le grito al mundo que NO VOY A RENDIRME. Te elegí y me elegiste, nos prendimos el uno del otro y pusimos nuestros corazones el uno en la mano del otro. No voy a rendirme. Porque me haces feliz por muchos problemas que tenga en la vida y porque, aunque no puedes solucionarlos y a veces no me entiendas, estás ahí, a mi ladito y no me dejas sola, aunque te enfades porque soy cobarde y me escondo para que no me duela. No voy a rendirme. Porque aportas esa brisa fresca que mi oscuro corazón necesita para respirar, porque me has devuelto la vida, porque me has enseñado lo que es amar por encima del sufrimiento, porque contigo me siento completa. No voy a rendirme. Y si hace falta recorreré tierras y océanos para ir a buscarte si me necesitas; y porque si me lo pides, subo al cielo y te doy la luna si es lo que quieres. Pero sabe, amor mío, que no voy a rendirme. Aunque no me queden fuerzas y tenga que arrastrarme para sacar del fango la situación que intenta hundirnos a los dos y separarnos para siempre. No voy a rendirme. Ya sea que soplen los más rabiosos vientos de discordia y confusión, de agobio y de desolación, pero no, no quiero, aún me sobran fuerzas por muchas heridas que tenga, no voy a rendirme. Porque te amo por encima de la más alta estrella, porque aunque seamos diferentes tú aportas a mi vida un luz cálida y tenue que me hace seguir hacia delante y me guía cuando estoy perdida. No, mi cielo, no, que se te quite de la cabeza que por muchos miedos que tenga y porque aún me duela y haga daño el pasado, no voy a rendirme. Tú eres todo lo que me importa. Tú eres lo más preciado que poseo. Tú eres lo mejor que me ha pasado en lo que llevo de vida, tú, ¿entiendes? tú y nadie más. Por eso, por todas estas cosas y todas las que no escriba en este texto, por ti, porque te amo, lo repito, sí, TE AMO, porque sin ti nada tendría sentido; por todas estas cosas, desde aquí proclamo que no voy a rendirme. Salga el sol por donde quiera, tengo claro lo que quiero, que eres tú y tengo claro lo que voy a hacer y lo repito por enésima vez: no voy a rendirme.


jueves, 9 de octubre de 2008

¿Inesperado adiós?

"Aparece joven de 27 años estrangulada en un callejón cercano a Main St." decía el periódico local aquella mañana de diciembre...


[Unas horas antes]

'No puede ser', se dice Stephanie a sí misma, 'he vuelto a caer.' Un mechón de pelo cae sobre su cara, 'Pensé que lo había conseguido', y cabizbaja se tira al frío suelo de su cuarto dirigiendo al techo una mirada perdida. Meses antes Stephanie Clayton había salido de una terrible época de depresiones y ansiedad provocadas por su ruptura con Cole. Con el paso del tiempo había vuelto a ser la chica alegre y risueña que era antes de que todo sucediera. Sin embargo, hacía unas semanas que las pesadillas habían vuelto y la noche volvió a ser la carcelera que le entregaba a esos fatales sueños de los que despertaba con la nuca empapada en sudor en medio de la noche. Lo peor de todo, es que no sabía por qué podría estar ocurriendo de nuevo. ¿Tal vez el nuevo trabajo en un sitio en el que estaba totalmente sola? Tal vez. El puesto que le habían asignado era de demasiada responsabilidad y se había agobiado muchísimo en apenas dos semanas: sentía su espalda rígida y las ganas de llorar eran cada vez más frecuentes, irritabilidad continua y ganas constantes de huir para siempre. Steph era una chica valiente, solía afrontar con aplomo lo que se le venía encima, pero el hecho de no contar con nadie para poder hablar un poco de sus pensamientos más oscuros le estaba haciendo mella. Poco tiempo atrás había conocido a John, un tío bastante majo pero con formas de pensar bastantes diferentes a las suyas. Intentaba hablar con él de esto en ocasiones, pero la conexión entre ámbos se perdía y la cosa no acababa bien. Ella no quería que la historia acabase y por eso decidió no hablar con John de estas cosas. Se quedó tumbada en el suelo durante unas horas. Esa noche, una como cualquier otra, Stephanie salió a dar un paseo por la ciudad. Sabía que era arriesgado, pero la casa se le caía encima. Llevaba toda la tarde preparando el trabajo del día siguiente y había sufrido un leve ataque de ansiedad y hacía meses que no los sufría. Esto la dejó agotada, no sabía cómo ni por qué otra vez la perseguían los viejos fantasmas. Ese mismo día por la mañana se despertó recordando lo que había soñado... 'No puede ser', se dijo Stephanie a sí misma, '¿por qué otra vez?'. Por todo esto, necesitaba un poco de aire fresco y salió a dar una vuelta. Hacía frío, acababa de llegar el invierno y aquella ciudad parecía tener instalada una factoría del frío. Cuando había caminado unos minutos, sintió que la observaban. Siguió caminando, no le importó si la seguían o no, decidió, 'Que sea lo que tenga que ser'. Al momento unas manos fuertes y huesudas se hicieron con ella y la arrastraron a un rincón de una oscura calleja. No pudo verle la cara, sólo percibió el olor a sudor atrasado y a naftalina. Aquellas manos le oprimían el cuello, poco a poco se fue quedando sin aire... Lo último que pudo pensar fue que tal vez era un poco pronto para aquel inesperado final, pero se dejó morir y descansó tranquila. Siempre supo que moriría joven y, por cínico que pueda sonar, ella pensó que la ocasión le venía que ni pintada.


martes, 7 de octubre de 2008

Ilusiones perdidas

¿Quién no se ha ilusionado alguna vez? Todo el mundo ha experimentado lo que provoca ilusionarse con algo. Cuando somos pequeños, nos ilusiona que vengan los Reyes Magos y estamos completamente alborotados la víspera porque nos traerán exquisitos regalos que tanto ansiamos. Lo malo es que a las dos semanas, ya se nos ha pasado el efecto "subidón" y ni nos acordamos de aquel estupendo regalo que nos trajeron por navidad. Y así en todas las épocas de la vida y así también en el amor. Cuando empezamos con una persona casi no podemos ni comer, ¡ay el amor!, nos quita el sueño y las ganas de estar y compartir el tiempo con nuestr@ enamorad@ son continuas e incesantes. Lo malo, nuevamente, es cuando esta ilusión se pasa. Cuando nos acostumbramos al amor y nos relajamos y ya no ponemos toda la carne en el asador. Y esto pasa, siempre pasa. Al principio nos desvivimos por demostrarle a la otra persona lo especial que es, lo mucho que nos ilusiona comenzar algo nuevo con ella, lo damos todo a cambio de nada... pero el tiempo pasa y nos vamos acostumbrando, y damos por hecho que ya no es necesario demostrar aquellas cosas que hacían sentir a nuestra pareja especial porque nos hemos acostumbrado. Para mí esto es un craso error, pienso que las relaciones hay que cuidarlas y mimarlas desde un principio hasta el final, ya que si esto no ocurre el final llegará porque una de las dos partes no puede tirar sola del carro, al fin y al cabo las relaciones son cosa de dos.

No entiendo por qué la gente pierde la ilusión, por qué se relaja, por qué da las cosas por hecho y se acomoda egoístamente. No lo entiendo. Ya me pasó una vez, mi pareja perdió la ilusión y dejó de luchar y la relación se mantuvo hasta que yo, agotada, tuve que rendirme. Las consecuencias fueron terribles, aún me duele el corazón en ocasiones. Me han quedado grandes cicatrices y miedos que arrastro y que no me dejan disfrutar de mi situación actual; aunque, ay, últimamente veo en mi relación actual trazas similares a lo que ya viví y se me estremece el corazón del miedo. Otra vez no, por favor. Y lo que más me duele, es que lo veo y se lo digo a la persona en cuestión y parece entenderme, pero las cosas siguen igual y nada cambia. Lo único que me queda entonces es pensar que si tiene que acabar, no será porque no vi lo que se venía encima y no se podrá decir que no luché, porque si algo hago en general en mi vida, es ser valiente y luchar por lo que me importa hasta que no pueda más, tenga las consecuencias que tenga. No quiero perder la ilusión. No perdáis la ilusión, es bonito moverse en la vida a través de lindas ilusiones que dejan buen sabor de boca, que te hacen flotar por encima de la realidad y te suben a un nivel desde donde las cosas se perciben de otro modo, con optimismo, con valentía, con ganas de ser feliz y disfrutar cada momento de la vida. Y vale, es cierto que si la cosa no sale bien, sea lo que sea, un trabajo, una relación amorosa, una amistad, un ordenador nuevo... el batacazo puede ser considerable, pero estuvo genial mientras duró y eso ahora mismo es lo que a mí me vale, que el hecho de encontrarme con algo que me hacía sonreír o que era algo que deseaba tener provoca una sensación de plenitud muy agradable y más o menos duradera según de lo que se trate. Por eso os animo a no perder la facultad de ilusionarse, no perdáis la inocencia de cuando somos niños de ilusionarse con pasión por pequeña que sea la historia... hacedme ese favor, luchad. Si alguien sabe por qué tenemos la sucia tendencia a relajarnos y empezar a pasar de las cosas una vez las poseemos que me lo diga, porque es algo que últimamente me inquieta.

jueves, 18 de septiembre de 2008

del Acto II, Escena II


JULIETA - ¿Cómo has entrado aquí? ¿Con qué objeto? Responde. Los muros del jardín son altos y difíciles de escalar: considera quién eres; este lugar es tu muerte si alguno de mis parientes te halla en él.

ROMEO - Con las ligeras alas de Cupido he franqueado estos muros; pues las barreras de piedra no son capaces de detener al amor: Todo lo que éste puede hacer lo osa. Tus parientes, en tal virtud, no son obstáculo para mí.

JULIETA -Si te encuentran acabarán contigo.

ROMEO - ¡Ay! Tus ojos son para mí más peligrosos que veinte espadas suyas. Dulcifica sólo tu mirada y estoy a prueba de su encono.

JULIETA - No quisiera, por cuanto hay, que ellos te vieran aquí.

ROMEO - En mi favor está el manto de la noche, que me sustrae de su vista; y con tal que me ames, poco me importa que me hallen en este sitio. Vale más que mi vida sea víctima de su odio que el que se retarde la muerte sin tu amor.

JULIETA - ¿Quién te ha guiado para llegar hasta aquí?

ROMEO - El amor, que a inquirir me impulsó el primero; él me prestó su inteligencia y yo le presté mis ojos. No entiendo de rumbos, pero, aunque estuvieses tan distante como esa extensa playa que baña el más remoto Océano, me aventuraría en pos de semejante joya.


(Romeo y Julieta, W. Shakespeare)

domingo, 14 de septiembre de 2008

Radiografía al corazón

Es fácil juzgar con los ojos vendados, sabiendo a ciencia cierta que tienes razón y no comprendes el porqué de la otra persona, y erre que erre caer en el mismo círculo vicioso siempre y llegar siempre a lo mismo, es decir, a nada. Pero el caso es que, como estás ciego, tu visión es nula o casi nula y no ves con vista panorámica la situación, con lo cual tu juicio es "correcto" de acuerdo a tu visión, pero no es el juicio correcto en verdad.

Algo así me llevaba pasando unos cinco meses con una persona a quien adoro y con quien quiero hacerme vieja ^^. Muchísimas conversaciones y horas de malos rollos y todo por no ver una parte lo que la otra veía. Y en este caso, yo era la ciega. Pero, gracias al cielo, ahora veo y ahora lo entiendo todo, aunque haya cosas que odie. Es jodido abrir el corazón a alguien para que vea lo que encierra. Es doloroso, mucho, con mis propios ojos lo he podido ver y me ha llegado al alma. Escuchar a la otra persona sin tú decir nada, sólo escuchando y a la vez ampliándose poco a poco el campo de visión, aumentándose el alcance del entendimiento de las cosas, comprendiendo todo al fin; aunque duele. Se me encoge el corazón al recordar sus palabras, al ver cómo, mientras hablaba, gestos de rabia y de dolor se dibujaban en su cara. Dejó que le radiografiara el corazón mientras hablaba y he descubierto que es una persona inmensamente especial y única. Con un tremendo fondo, profundo, sincero, delicado y precioso. Nada superficial, sino al contrario, sensible y lleno de sentimientos en lo más hondo, ahí, guardaditos con mucho cuidado hasta el día que toca sacarlos. En verdad, me he sentido así como sorprendida un tanto "engañada", porque no me esperaba un corazón de tal magnitud. [¿Por qué lo escondías?] Si estaba enamorada, lo que he vivido hoy ha hecho que ahora esté doblemente enamorada (mucho pastel, ya, pero es lo que hay). Y se lo agradezco profundamente, y públicamente le pido perdón por mi tozudez y mi terquedad todo este tiempo; y por no haber sabido comprender las cosas, aunque también es cierto que ahora veo y lo entiendo; pero tenía que decirle aquí en mi rinconcito que lo siento y que me perdone. Y también que estoy aquí, [utilízame] para todo, donde sea y como sea a su entera disposición y, valga la redundancia, dispuesta a amarle por el fin de los días. [Nunca estarás solo.]


martes, 2 de septiembre de 2008

(sin título [II] )

Mientras caminaba, a veces poseído por la desesperanza, a veces poseído por la esperanza, vio (o más bien le pareció ver) en la distancia un claro entre la espesura de los árboles. La tibieza de una luz le acarició el ánimo, así que apresuró el paso hacia allí. Era de noche, creyó, pues una claridad como de luna se percibía cada vez más intensa. 'Las estrellas', pensó, 'Tal vez pueda ver las estrellas' y un ardiente júbilo le hizo entrar en calor las articulaciones fatigadas en medio de aquel bosque húmedo y siniestro y nada hubiera sido capaz de detenerle hasta alcanzar su objetivo. ¿Era eso lo que en principio estaba buscando? Su corazón palpitaba con más fuerza a medida que se acercaba al objetivo divisado, al fin sentía algo de alegría, algo de sentimiento positivo. Cuando le quedaban poco más que unos pasos para llegar se detuvo y tomó aire. Se preguntaba cómo sería el cielo de la noche, ya casi lo había olvidado... De repente, un dolor intenso provocó que sus piernas no pudieran sostener el peso del cuerpo y cayó al suelo. 'No, ¡ahora no!', estaba a unos pasos de alcanzar el claro, y supo de inmediato qué era lo que había provocado aquel dolor: aquélla que le había dado tanta ventaja, aquélla que sabiendo que tenía la victoria asegurada, le había dado dejado avanzar en su camino. 'Pues no me pienso rendir' se dijo a sí mismo, aunque pronunció las palabras en un susurro para que la Muerte le escuchara desde su escondite próximo. Y luchando, se arrastraba fatigado hacia la luz, y al fin las vio. Vio el cielo en su esplendor, limitado únicamente por el círculo de árboles. Vio las estrellas brillando allí a lo lejos pero a la vez tan cercanas, y vio a la Luna, muy pequeña y medio escondida, con su encanto mágico iluminando la noche. Al momento lo supo, sí, era éso lo que tanto había ansiado caminando sin rumbo por el bosque, se sintió pleno por primera vez en todo el tiempo de su viaje. Si la Muerte quería darle alcance, podía hacerlo ya; ya no importaba nada, pues la visión que tenía ante sus ojos jamás podría ser olvidada, se grabaría a fuego en su corazón y allí quedaría para siempre, vivo o no. Así que cerró los ojos y relajó el cuerpo. Ya no sentía ni el dolor siquiera. Los abrió de nuevo y poco a poco se fue quedando dormido y en paz. Se sintió libre al fin. 'Misión cumplida' dijo. Y descansó.

sábado, 30 de agosto de 2008

Fallen



"Cuando veas que el final está cerca y no hay vuelta atrás, no hay que lamentarse, disfruta cada segundo."

viernes, 29 de agosto de 2008

...

Se me han esfumado las palabras. Vi, cómo, lentamente se escurrían aquella mañana entre mis dedos y se perdían... Unas caían al suelo y se quebraban, insalvables; y otras salían volando arrastradas por aquella brisa pre-otoñal. Al sol de mediodía escondida en las calles de mi ciudad se quebraron muchos de mis sueños y cómo duele, ¡ay!, cómo duele que se rompan, porque creía en éllos, creí que aún podía hacerlos realidad. Pero se han roto mis sueños y se han esfumado las palabras que tenía para decirte, y no sé qué puedo hacer... si callarme y esperar a ver si vuelven o buscar otras nuevas y volver a intentarlo, o rendirme y quedarme muda para siempre.
Retumban en mis oídos las palabras que me dijiste, entraron en mis oídos como un torbellino arrasador y penetraron en mi corazón como una afilada espada abriendo heridas nuevas y, lo que es peor, antiguas. La realidad que me rodeaba desapareció y tus palabras, malditas, eran lo único que mis cinco sentidos percibían: amargas como hiel, estridentes como chirridos, no sé si frías como hielo o ardientes como lava que ha escupido un volcán, apestosas como carne podrida desde hace días, horrendas como el más horrible de los monstruos que me persigue en mis peores pesadillas nocturnas. Tus palabras han hecho que las mías se escondan (las que queden) y se esfumen.
He quedado en un estado en el que no sé qué hacer, me da miedo todo, sólo quiero huir y esconderme del mundo hostil que me tiene atrapada entre sus gruesos barrotes del tiempo y no volver jamás. Quiero dejar de creer en el amor y a la vez no puedo, porque te quiero, aunque me hayas causado este dolor, siendo consciente o no de ello...

Hoy, de nuevo, grito y nadie me escucha, grito al vacío. Y no hay pacto de guardianes que valga, ni protectores de ningún tipo. Y sólo porque éste es mi rincón más íntimo y mi pequeña vía de escape, decir lo más profundo a quien no veo, lo digo y lo escribo. No quiero compasión de nadie, no quiero nada de nadie, sólo que sepa quien me lea que esto es lo que hoy siento y que no se lo deseo a nadie. Porque me siento perdida, muda y desolada. Con una herida en el pecho: una nueva y otra vieja, que se ha reabierto. Estoy muy jodida y, más aún, rabiosa. Y con los exámenes a la vuelta de la esquina.

Violet Hill




lunes, 25 de agosto de 2008

(sin título)

Caminaba por el bosque, adentrándose en su asfixiante oscuridad, sin miedo a nada, un valor que no sabía de dónde venía le acompañaba. El crujir de hojas a su paso era el único sonido que le hacía sentir que caminaba y sentía en su pecho el palpitar del corazón exaltado que se dirigía a un lugar desconocido. Caminaba sin rumbo, guiado únicamente por su instinto más animal, buscando algo que no sabía lo que era, pero tenía que encontrarlo. Ya. Dirigía su mirada oteando su posible trayectoria, evitando arbustos de espinos que se cruzaban en su camino, oliendo la frescura del verdor del bosque que llenaba sus pulmones de nuevos impulsos en cada paso.
De repente, en aquel espacio en el que aparentemente no avanzaba el tiempo, sintió una mirada sobre su nuca. Contuvo la respiración. Algo le acechaba entre la espesura de aquel extraño bosque. Se giró inmediatamente y le pareció ver dos titilantes puntos brillantes dentro de la densa maleza que le observaban. No distinguió la figura de aquel ser que había fijado su atención en él.
"Mierda" se dijo a sí mismo, " es la Muerte". No sabía cómo, pero lo sabía. Le acechaba. Y a la vez, sabía que le daría ventaja, puesto que la victoria ya estaba cantada.
Así que no apresuró el paso dispuesto a huir, sino que siguió caminando al ritmo anterior, buscando y buscando. De vez en cuando encontraba pequeños tesoros que le llenaban el corazón de nuevos ánimos; pero sabía que había algo más. Siempre hay algo más.


(continuará... o tal vez no...)

miércoles, 20 de agosto de 2008

Un grito al vacío

Sola en aquel rincón lloraba.
De su boca escapaban palabras que nadie escuchaba y,
sin más, se fundían en el aire.
Silencio.
Su alma desgarrada gritaba, pero nadie la escuchaba.
Tan rodeada de gente y a la vez tan sola...


Así como aquella triste muchacha clamaba con su mirada rota un poco de ayuda, nada más ser escuchada, es como muchas veces me siento. Tan arropada por la gente, rodeada de gente que me quiere y, a la vez, sola. Es algo bastante jodido sentirse así. Somos demasiado complejos los seres humanos. Tan iguales y tan diferentes, menuda tela. Cada cual con sus historias entre manos, un incesante ir y venir de sucesos y de variopintas situaciones. Y yo, personalmente, y como ésta es mi vieja buhardilla aquí cuento mi historia y le hago saber a ese lector que se esconde, que hoy y no sólo hoy, grito y se me quiebra la voz gritando, pero nadie me oye y me siento sola.


lunes, 11 de agosto de 2008

Suave es, como la seda, tu pelo. Me encanta deslizar mis manos por él y con las yemas de mis dedos acariciar tu linda cabellera. Siempre huele bien y me encandila cuando arrimo mi curiosa nariz a tu cabeza y te olfateo.

Tu rostro, como esculpido por un artista, con tus rasgos marcados: tu nariz con fuerte carácter y tus profundos ojos, tallados en cuarzo salvaje de colores otoñales. Y tu boca, dulce como la miel, adornada con tus preciosos y blancos dientes que enjaulan a tu traviesa lengua.

Tu cuello, la columna que soporta el peso de tu inteligencia y razón. Su piel tersa y morena, cálida y recorrida por los surcos que marcan sus venas, los ganglios y tu picuda nuez. Y (también) siempre huele bien, y al arrimar mi boca a tu cuello siento el impulso imparable de devorarte y hacerte mío de una vez por siempre.

Tu espalda, amplia, perfectamente esculpida y tu pecho, fuerte y acogedor, que me consuela cuando me duele el alma y me transmite todo tu amor con su candor joven y lleno de vida...



Podría seguir describiendo el cuerpo que contiene tu esencia y mantiene presa a tu alma; podría seguir describiéndolo miembro a miembro, pero no quiero porque no quiero que mis pobres palabras limiten tu hermosura, no quiero definirte porque para mí eres lo más bello y lo bello no se describe con palabras. ¿Cómo pudiste pasar desapercibido a mis ojos durante tanto tiempo? ¿Por qué te escondías? Al fin te he encontrado, y cada día eres más precioso a mis ojos. Y puede que todas estas palabras resulten de lo más empalagoso, pero quiero que sepa el mundo entero que mi amado es, a mis ojos, lo más bello. Tanto por dentro como por fuera.

domingo, 10 de agosto de 2008

Sin sentido

Con el dedo, dibujo un círculo en la arena. Alguien ha estado comiendo pipas y hay una cáscara en el interior del redondel. La quito, pero al instante me doy cuenta de que pertenece al círculo, forma parte de él. Y yo, ¿a quién pertenezco? ¿Soy como esa cáscara de pipa que, casualmente, cayó en la arena y mi dedo la atrapó al trazar el círculo y comenzó a formar parte de él? ¿O soy un alma libre que pulula sin rumbo fijo por éste mi universo? 'Menudo lío', me digo a mí misma. Ni siquiera sé si tiene sentido todo esto que escribo, pero soy como aquella rana a la que se le secó la charca y tenía que ir en busca de otra, y no sabía ni por dónde empezar, porque el sitio al que ella pertenecía le había sido, en cierto modo, arrebatado.
Qué extraño es esto de pertenecer a un lado o a otro, ir saltando de charca en charca, que te quiten sin piedad de tu "círculo", que se cierra una puerta y se abre al momento (o no) otra.

Pensaba estas cosas durante los últimos días en los que huyo un poco de la sociedad agobiante. En efecto, dibujé ese círculo en la arena con la cáscara dentro y, al quitarla, todo un torrente de pensamientos sin demasiado sentido comenzó a fluir con fuerza. Sinceramente, no sé bien cómo hilvanarlos porque son tantos que se agolpan en mi cabeza y quedan todos inconclusos. ¡Qué alguien me ayude! A veces no sé qué hago aquí ni tampoco tengo muy claro si es éste el lugar al que pertenezco... De nuevo, como la cáscara del círculo de arena. A nadie le pedí yo venir al mundo ni pude elegir mi familia ni tampoco vivir donde vivo. Dicen que las elecciones y decisiones que vamos tomando van trazando el camino de la vida, pero, ¿qué pasa con las cosas que no podemos elegir? ¿es éste nuestro sitio? ¿dónde está mi lugar? ¿lo encontraré algún día? ¿estoy dentro o fuera del círculo?
No sé si dando vueltas a todas estas preguntas llegaré algún día a una conclusión que me convenza, tal vez lo que tengo que hacer es intentar conformarme con lo que me ha tocado y exprimir su parte buena al máximo e intentar lidiar con la mala... No lo sé, ciertamente, como dijo el filósofo, "sólo sé que no sé nada". Algo es algo, ¿no?

Hoy (y ayer y todos estos días de atrás) me siento como una cáscara de pipa que fue arrebatada de su círculo de arena.

jueves, 31 de julio de 2008

El beso

"Siento tus labios en los míos y en este momento tú eres mi universo".

Llevo días dándole vueltas a esto de los besos (en la boca)... ¿Qué tiene el beso que lo hace algo tan íntimo y excitante? ¿Es el jugueteo de dos lenguas lo que despierta nuestras sensaciones más internas o tal vez respirar y beber del aliento de la persona a quien besamos?
El beso, húmedo y a la vez sumamente cálido, la lucha compenetrada de las lenguas, el sutil roce de dos caras, la suavidad de una mano que acaricia tu nuca. No sé qué es exactamente lo que tiene que lo hace mágico, especialmente si se lo entregas a la persona que amas; es entonces cuando se convierte en algo (casi) espiritual. Tanto es así, que cuando dos amantes se besan, pierden la noción del tiempo y del espacio y se entregan al beso; y es en ese momento cuando comienza una danza en sus bocas que se traslada a su ser más profundo. Y hasta cuesta despegarse para regresar a un mundo en el que el contacto físico para demostrar cariño (o cualquier otro tipo de sentimiento positivo) está en peligro de extinción.
Hay besos, incluso, que devuelven la vida, de esos besos de príncipe azul, besos que te sacan de un largo letargo, besos que curan... Y pienso, sinceramente ( y llamadme romántica si os place), que no es cosa de cuentos exclusivamente, pienso que realmente los besos pueden ser la cura para una herida en el alma...
El beso entre dos personas que se aman es otra forma de comunicación, es el lenguaje de las almas. Hay besos extremadamente dulces y tiernos que expresan un cariño suave y tenue, casi adormecedor; y hay otros besos de lo más salvaje que muestran un deseo por la otra persona irrefrenable, muestran las ansias de poseer y devorar a quien se besa.
¿Qué tiene el beso que lo hace tan irresistible y cautivador, que provoca síndrome de abstinencia, que una vez que se prueban no se puede vivir sin ellos?

En fin, no tiene sentido seguir dándole vueltas a qué es lo que tiene el beso. Lo más sensato es decir que un beso es algo demasiado profundo como para poder explicarlo con palabras.

Un beso, lectores, ¡pero en la mejilla! ;)

miércoles, 30 de julio de 2008

Goodbye, Mr. Summer

He vuelto y el verano se acaba. Las vacaciones, salvo alguna que otra cosilla, estupendas; aunque mi karma tenía una tendencia enorme a ensuciarse en la isla... Quizá por el polvo de los eucaliptos o por el salvaje viento que soplaba vespertino.
Se acabó el verano, porque hay que ir preparando los exámenes de septiembre y hacer planes para el siguiente año... ¿Qué quiero hacer con mi vida? Al menos algo que tengo claro es que tengo que acabar la carrera e inscribirme en otros estudios superiores... (dando por hecho además que quiero seguir enamorada y cada día más ^^)
Cuelgo alguna fotillo para aquellos curiosos que se preguntan cómo nos fue en Ons...

lunes, 14 de julio de 2008

Vacaciones


Os dejo un tiempo, mis invisibles y silenciosos lectores: me voy a Ons. Me voy con mis amigos a disfrutar del paraíso gallego, una auténtica joya natural, por lo visto. Me voy a la aventura, a disfrutar de la vida más salvaje y casi en modo superviviente, lejos de la sociedad, absorta en el progreso gris y respirando el humo que vomitan las chimeneas. Os dejo, pero volveré. Deseadme suerte y buenas vacaciones.
Ya os contaré.


jueves, 3 de julio de 2008

Secreto


Será un secreto cuando desaparezcas y mi corazón llore,
será un secreto cuando te vayas y te extrañe en mi lecho cada noche,
será un secreto cuando me sienta sola, cuando no sienta tu calor cerca;
será un secreto, mío y de nadie más.

Rodarán por mi cara lágrimas silenciosas y jugando en la punta de mi nariz
se precipitarán al vacío
porque tú no estás, porque te has ido;
pero será un secreto, mío y de nadie más.

Será un secreto cuando acerque mi mano para deslizarla por tu espalda
y sólo encuentre el frío de las sábanas;
será un secreto cuando necesite tus besos y únicamente me rodee la brisa estival;
será un secreto, siempre un secreto, mío y de nadie más.

Me dolerá tu ausencia
más que mil puñales al rojo vivo clavándose en mi pecho,
más que caminar descalza por una senda de cristales rotos;
pero será un secreto, mío y de nadie más.

No se lo digas a nadie, que quede entre tú y yo:
en susurros te habla mi corazón
de mis secretos más profundos
míos, míos y de nadie más.

miércoles, 25 de junio de 2008

Pequeño relato

Abrió los ojos, le había despertado la suave luz del amanecer acariciando su dorada cara apoyada sobre la suave almohada de plumón. Sueños inquietos la habían mantenido en vela durante gran parte de la noche y no había logrado conciliar un buen sueño en todas sus horas de descanso. Mientras se desperazaba, se preguntó qué le depararía el día... Acababa de llegar el verano y aún no tenía nada planeado; le rondaban ideas en la cabeza pero no sabía qué iba a ser de ella aquel incipiente verano: tal vez una excursión a los lejanos bosques oscuros del norte, donde la luz apenas penetraba entre la densidad de los ramajes de los árboles y la temperatura era suave en los tiempos del estío, o quizá a las tierras del sur, donde el cálido sol tornaba en oro aquellas blancas cabañas al ponerse cada día.
Eámanë era una joven elfa oscura que se dedicaba a estudiar las plantas y sus facultades tanto curativas como las más venenosas y mortíferas. Del lugar al que ella pertenecía era una de las que más amaban el contacto con Natura y aquélla que más interacción y conocimiento tenía de los cientos de plantas que conformaban los bosques cercanos a su morada. Ninfa de los bosques, la llamaban.

Días antes sintió cómo una espesa oscuridad había intentado envolver su alma, pero había conseguido en un arrebato de fuerza y valor zafarse y seguir la luz, no hundirse ni dejarse atrapar por aquel acechante pozo de dolor que tanto tiempo le había perseguido. Se sentía renovada y con fuerzas; sintió, al fin, que le apetecía el verano.
Era de carácter dulce en su interior pero, aparentemente, ciertamente hosca. Acababa de sufrir una de las heridas más profundas de su vida y aún en ocasiones se sentía desfallecer sin fuerzas al encarar su vida. Hasta que apareció él, aquél que le dio todo a cambio de nada y que le devolvió las ganas de seguir adelante y amar su vida; además, tenía alrededor unos amigos de lo más peculiares que no le habían dejado venirse abajo en los momentos de más debilidad; pero fue su amigo y amado, Ingwë, el que más fuerzas le había aportado en aquella sofocante situación que le estaba quitando la vida. Y aunque todavía no se sentía recuperada del todo, y sufría puntuales recaídas, descubrió de repente, y se sorprendió incluso a sí misma, que le apetecía el verano, que quería disfrutar las noches al lado de Ingwë contemplando las estrellas del firmamento mientras sentía el aliento de aquél en su cuello, disfrutar de los baños en el Gran Lago Azul y sumergirse en aquellas gélidas aguas para compartir con Ingwë su oxígeno, y disfrutar de cada momento a su lado, sin desear alejarse de él ni un sólo segundo. Le amaba, lo sabía y cada día lo tenía más claro y le amaba más por ello, y pese al miedo que sentía estaba decidida a luchar por aquel naciente amor que se hacía más fuerte cada día. Sentía que estaba alcanzando su objetivo, que le tocaba ya ser feliz durante un tiempo; tenía muy claro que no iba a ser fácil, pero es que nunca había sido fácil y se sentía llena de fuerza y energía para derrotar a cualquier enemigo. Con sus amigos alrededor estaba protegida y segura. Con Ingwë a su lado lo conseguiría.

Un irresistible olor a su desayuno favorito le llegó de repente a la nariz. Se levantó, al fin feliz, y se dirigió a la cocina.
Le apetecía el verano, al fin le apetecía.

viernes, 20 de junio de 2008

Sueño de una noche de verano.

Al fin vacaciones. Acabaron los exámenes (o hicimos que acabaran antes) y llega el verano: las tardes en el río y las noches a la fresca; el frescor del amanecer y la modorra sedante de las cuatro de la tarde... No sé si me apetece este año. A veces extraño el frío de las mañanas de enero y el vaho que sale de las bocas cálidas cuando la temperatura ambiente roza los cero grados en las calles. No sé si me apetece el verano. No sé qué quiero hacer con mi vida. Han pasado meses y todavía estoy perdida, aunque menos, eso es cierto.

Ojalá todo esto pase pronto... ¿Cuánto tiempo llevo pensando en lo mismo? En salir del agujero que me atrapa, dentro del que veo una luz tenue que no acabo de alcanzar, aunque parece que cada vez está más cerca... ¡Uf! Cada vez que lo pienso, me vuelvo a dar cuenta de que aún no he encontrado la salida... Él ha llegado para ayudarme, pero no quiero agotar sus fuerzas. A veces me parece que soy un poco como Pícara de Xmen: absorbo la energía vital de la gente que me rodea y los arrastro a mi oscuridad. No me apetece el verano, no me apetece nada.

Tener que recuperar el tiempo perdido, ser feliz, disfrutar de cada día, sentir, amar, respirar aire fresco, reir hasta el llanto, saborear sus dulces besos, café con hielo y limón, bucear...
Debería apetecerme, ponerme loca de alegría al pensar que llega el verano y que tengo todo el tiempo del mundo para estar bien y rehacer todo lo destruido a lo largo de esta mala racha que no acaba. Pero no tengo fuerzas, aún no; tengo más que antes, pero aún no tengo fuerzas... Javi, amor mío, te necesito. Fertxu, Luisfer, Richy os necesito. A todos aquéllos que sabéis que sois mis amigos, os necesito, aunque a veces sea desagradable y maleducada; aunque a veces quiera huir y no regresar nunca, aunque me quiera volver anacoreta y desaparecer para siempre. Os necesito, os quiero, sois mi fuerza vital.
Desde aquí os ruego hoy que hagáis que me apetezca disfrutar del verano. Que me apetezca curarme del todo. Que me apetezca amar con locura y aferrarme a la vida.