lunes 8 de febrero de 2010

Asesinato de un alma en primera persona.

Hacer de tripas corazón, dices, mientras me clavas tu mirada en lo más profundo de mi ser. La rabia que escurre por tus palabras va directa a mis entrañas y me las desgarra. Y empieza a oler a sangre fresca, como cuando se degüella a un animal. Sangre que no puedo tocar, pero que me produce una hemorragia mortal del espíritu porque nací con el alma hemofílica. Me destrozas con tus palabras, sesgas toda ilusión o buena esperanza que brota de mis adentros, eres el arma mortal que evité durante tanto tiempo, que me está matando; que me destroza poco a poco, lentamente, sin una sola pausa. Más duelen las heridas del alma que las que se sufren por fuera. Duran más y no se curan del todo jamás.

Vamos construyendo muros alrededor como defensa que no hacen sino aislarnos y consumirnos las esperanzas, llegando a hacernos vivir en el lodo más fangoso jamás visto, rodeados de ciénagas pestilentes y asfixiantes. Eso has hecho tú, cobarde. Y ahora sólo me atacas con el frío metal de tu lengua, que es más cortante que una daga.

¡Para ya! Te grito con los ojos. Deja de hincarme tu espada, deja de apuñalarme con esa saña que te caracteriza. Estoy malherida y maltrecha, sé que a ésta no sobrevivo. Por más remiendos que me he ido haciendo a lo largo del camino, te pertenece mi estocada final. [Me he muerto]. Mírame, me has matado el alma. Lo has conseguido, estoy muerta.

miércoles 13 de enero de 2010

Año nuevo... ¿vida nueva?

Y ya llegó 2010... Parecía tan lejano hace tan sólo unos años; y de repente, el tiempo ha volado y aquí estamos. Cuando era pequeña, yo creía que en 2010 los coches volarían, e incluso creía que el hombre habría sido capaz de inventar una máquina para viajar en el tiempo. Pero no es así. La sociedad avanza a un ritmo, en mi opinión, estrepitosamente lento. Se pierden cada vez más valores y aumenta sin parar la emisión de juicios a los demás porque sí, porque yo lo valgo, porque soy más guay que tú.
Por eso me planteo cómo encarar este nuevo año. Lo de vida nueva me suena a timo, la vida sigue igual, lo que pasa que siempre está lo de los nuevos propósitos. No nos vamos a engañar, yo también he formulado algunos y hasta el momento se van cumpliendo... Ser feliz (ahora lo soy como hace mucho tiempo que no lo era, años, diría yo...), querer y ser correspondida (y es en este punto cuando las palabras, sorprendentemente, han dejado de tener la importancia que tenían...), cumplir puntualmente en el trabajo (esto es porque no me queda otra...), disfrutar de cada momento, sea el que sea... y así una serie de cositas más. Puede que parezcan tonterías, pero creo que partiendo de proponerse pequeñas cosas es como se consiguen las más grandes. En este 2010, la vida parece querer sonreirme como hacía tiempo y no estoy dispuesta a desaprovechar esos momentos dulces en los que, escuchar una canción de princesas (pese a que siempre, siempre, siempre habrá momentos amargos) te traslada a un mundo de sueños y magia desde donde todo se ve de otra manera. No se puede vivir en un sueño, porque hay que tener los pies en el suelo, pero algo de lo que cada día estoy más segura y que, al entrar este nuevo año se me vuelve a confirmar cada día, es que nunca, y cuando digo nunca es NUNCA, nunca voy a dejar de soñar.
Feliz año nuevo.

miércoles 11 de noviembre de 2009

Dos palabras

Esta noche al oído me has dicho dos palabras
comunes. Dos palabras cansadas
de ser dichas. Palabras
que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
filtrando entre las ramas
se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras
que digo sin quererlo ¡oh, qué bella la vida!
Tan dulces y tan mansas
que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas
que nerviosos, mis dedos,
se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
cortar estrellas.

[A. Storni]

viernes 2 de octubre de 2009

Me asomo y veo una enorme brecha bajo mis pies. Es tan profunda que no veo el fondo, sólo una espesa negrura. No, no voy a volver a saltar a la oscuridad por mucho que ella me atraiga, no se van a romper más mis alas. Voy a remontar el vuelo y subir hasta las nubes, el sol me acariciará con sus rayos. Volaré hasta lo más alto.

martes 29 de septiembre de 2009

Undómiel, La Estrella de la Tarde

lunes 28 de septiembre de 2009

Respirando...

¿Has sentido alguna vez que te falta el oxígeno? ¿Como cuando a un pez lo sacas del agua y se asfixia? Es curioso. Estos últimos días a mi cuerpo le pasan cosas así. La sensación es la de tener una presión o un peso sobre el pecho que no te deja respirar con normalidad y tienes que pegar con frecuencia grandes bocanadas de aire para sentirte mejor, sentir que respiras. Y, en teoría, soy feliz, si no plenamente, sí bastante. Intenté escapar y escapé. Una nueva vida despuntaba antes mis ojos. Todo era magnífico y aunque lo sigue siendo, tengo muy presente que nada es perfecto. La perfección no existe. No existe esa persona perfecta que todos buscamos. No existe la felicidad absoluta. La perfección es únicamente un concepto, un concepto ideal, como diría el viejo Platón. Siempre están esas pequeñas cosas que ensombrecen un poco nuestro caminar por la vida. En fin, espero encontrar a alguien que me entienda y no me tome por loca. Últimamente mi buhardilla es una mezcla disparatada de sabores, desde el más dulce hasta el más agrio.
Necesito relajarme y poder ser yo misma sin que nadie ni nada me ponga freno ni barreras ni límites, así sí que podré respirar con normalidad y estar sonriendo sin parar las 24 horas del día.

martes 22 de septiembre de 2009

¿Fuerte y sin las cosas claras?

“Tus enfrentamientos con la incertidumbre te harán más fuerte”, dice mi galleta de la fortuna hoy. No ha podido ser más atinada la fórmula que rige la aplicación del “feisbuk”. ¿Cómo enfrentarnos a situaciones en las que hay puntos aún por definir? ¿Puntos que nos crean la mayor angustia porque es algo necesario para nosotros el tenerlos claros para avanzar con firmeza en el camino? Pero no me había dado por pensar que quizá continuar adelante con estas dudas, con este sentimiento continuo de alerta como el funambulista por la cuerda floja, puede que nos haga más resistentes a la tempestad e incluso más seguros de nosotros mismos. No sé, es otra manera de ver las cosas diferente a la que, en mi opinión, es más común defender: “No puedo caminar sin tener cada cosa colocada con precisión en su supuesto sitio”.
Hay ocasiones en las que asumimos riesgos y apostamos fuerte por personas (o no, tal vez sea por otro tipo de cosas…) donde nos exigimos a nosotros mismos (hasta el punto de la tortura) que todo tiene que salir bien y ser perfecto. Pero, ¿dependen completa y únicamente estas situaciones asumidas de nosotros? ¿Somos conscientes al 100% de lo que estamos haciendo (y conocemos al completo a la otra persona implicada)? No, pero no porque esto sea así debemos estar inseguros y sufrir por miedos infundados que nacen porque sí en nuestra cabeza por cualquier motivo. Y aquí es donde entra la filosofía de la galleta: podemos elegir vivir a medias debido a las dudas que nos asaltan o dejarnos llevar prescindiendo por el momento de aquello que habíamos considerado fundamental (y que tal vez no lo sea) y que posiblemente será aclarado, sólo hay que tener paciencia e intentar ser feliz con lo que tenemos que, por poco que sea, todo es exprimible. Podemos hacernos fuertes de la incertidumbre que nos invade o debilitarnos con nuestros miedos e inseguridades y echarlo todo a perder. Es decisión nuestra. Yo, hoy, decido hacer caso a la galleta.