miércoles, 4 de agosto de 2010

There's No Place Like Home

En ningún sitio como en casa para recargar las pilas. He vuelto a mi casa de toda la vida para pasar unos días antes de trotar por el mundo disfrutando del resto de mis vacaciones. Pero no hay otro sitio mejor para descansar que el sitio donde te has criado, al menos ésta es mi opinión. Los cariñitos de la mamá que te prepara tus comidas favoritas porque no las disfrutas el resto del año. Lo caótico del armario de los dulces cuando buscas algo para desayunar rico. Las conversaciones risueñas de las pizpiretas vecinas del barrio, mientras te dicen lo guapa que estás nada más verte. El saludo feliz de la gente conocida de toda la vida que te cruzas por la calle. Los puestos de fruta fresca del mercadillo. La vista a la bella sierra desde casa al asomarte a la ventana. El olor a verde que trae la brisa de la mañana. El canto de los pajarillos mientras revolotean como locos al atardecer. El olor a jabón de las sábanas. Las conversaciones del viento con los gatos que salen al frescor de la noche, mientras las estrellas adornan el manto oscuro del cielo. ¡¡Son tantas cosas!! Anoche las contemplaba (a las estrellas), y me di cuenta de que casi había olvidado lo maravilloso de un cielo estrellado en una fresca noche de verano. Ahí, tirados en una roca que me pareció hasta cómoda, tres de mis mejores amigos y yo, charlábamos de cómo arreglar el mundo y admirábamos la estela de la Vía Láctea y lo mágico de la cola de la Osa Mayor en el punto central donde se esconden dos estrellas, discutiendo cuales científicos, sobre lo misterioso del viaje de la luz hasta que nosotros la percibimos. Y de tanto en tanto, una estrella fugaz cruzaba el cielo, dándonos la oportunidad de regresar a la inocencia y formular nuestros deseos con los ojos apretaditos. Es curiosa esa sensación de que, pese a estar en la calle a las tantas de la noche, te sientas cómodo y tranquilo, sí, como en tu misma casa. Olvidaba estas sensaciones por llevar tiempo fuera sin regresar a casa. Me gusta estar aquí para, como quien dice, regresar a mis orígenes y saber que lo que hoy soy, es por esta tierra y esta gente que la habita. Y me siento orgullosa, porque en ningún sitio se está mejor que en Casa.

4 comentarios:

Pozo dijo...

Pues claro que en ningún sitio como en casa! y mucho más si esa casa es Béjar! jiji

Que sepas que tu casa también te echaba de menos!

Un besazo preciosa!

Ricardette dijo...

Lo mejor de todo es que aquí seguirá todo como siempre,y las estrellas que te miran desde este cielo,seguirán en su balcón.

Un beso fuerte!!

Anónimo dijo...

Me gustó eso de sentirse bien en casa. Lo experimentamos cuando viajamos y volvemos. Es lindo conocer otros lugares pero volver es una fiesta, es el reencuentro, son los lugares comunes.

Muy acertada tu reflexión. Isabel

Franciost dijo...

Me gustó tu manera tranquila de contar.

Un saludo