lunes, 12 de julio de 2010

Hello Mr. Summer!!

Y ya llegó el veranito. Calor, playa, sol, orxata, aire acondicionado, helado, cervecita fresca, gafas de sol... tantas palabras con que definir esta época del año... Y cómo no, la palabra estrella: ¡vacaciones! En 20 días regresaré a casa y empezaré a disfrutar de ellas. Hasta entonces, reconozco que me lo estoy pasando genial: Visita de mi hermano (¡le adoro!), fin de semana loquísimo con escapada a sanfermines incluída y ¡cómo no! ¡¡¡nuestra Selección campeona del Mundial de fútbol 2010!!! Pero ¡qué emocionante! Hoy más que nunca me siento orgullosísima de ser española y del comportamiento ejemplar que han tenido todos los miembros del equipo mostrando respeto y unidad en todos los momentos. ¡Olé con olé! Nos queda mucho por disfrutar de esta histórica victoria. ¡Disfruto inmensamente paladeando su sabor!

Y en agosto viaje fugaz a casita con su verde y sus montañas, semana de inglés en Galicia y ¡tres geniales semanas con mi niño a Miami! ¿Qué más se puede pedir? Es que ni me quejo por tener que estar trabajando aún en julio. Cosas que hacen que la vida valga la pena las hay a montones obviando o haciendo diminutas esas otras que nos ensombrecen los ánimos.

Me está encantando este verano y... ¡lo que me queda!




martes, 11 de mayo de 2010

Esa dulce danza...

Te miro, me miras. Te aproximas lentamente a mi boca que, por instinto, se entreabre y nuestras lenguas juguetean. Recorres con tu mano mi espalda, como si contases mis vértebras con una sensualidad infinita, y siento un fuego invisible que se enciende, que me envuelve y que me quema. Tu olor me embriaga como un dulce vino y me siento poseída por esa pasión desenfrenada que me impulsa sin remedio a entregarme a ti, a que me hagas tuya. Es entonces cuando dejo de ser yo, cuando nos fundimos el uno en el otro, y todo lo que nos rodea se desvanece. Es entonces cuando nuestros cuerpos se entregan a la danza del amor con ese ritmo coordinado como los violines de una orquesta. Y juntos llegamos a lo más alto, allá donde las almas se tocan, y yacemos después entrelazados, exhaustos, respirándonos el uno al otro. Contigo me siento completa. Y escuchando cómo late tu corazón duermo ya, duermo.

martes, 4 de mayo de 2010

Tan lejos a mi lado (II)

[Piensa ella]: " Si tan sólo se girase y me diera un abrazo, sin decir nada, eso sería suficiente para reconfortarme. Es mi compañero y a veces me siento como una desconocida a su lado. Ve que estoy aquí, que hay algo que no va bien y no me pregunta, hace como si no pasara nada. Por eso me alejo, para no salpicarle, porque he decidido que no quiero hacerle daño con las cosas que se me pasan por la cabeza. Aunque es tan duro tenerle a 20 cm. y sentirme tan sola... Me invade una inmensa tristeza y parece como si al aire le costase llenar mis pulmones y hasta me hace daño. No quiero volver a pensar. Lo he decidido. Sé que es imposible, pero este fútil instante de rebeldía me tranquiliza." [Y, finalmente, se queda dormida, con una pequeña marca de lágrimas en su lado de la almohada.]

Tan lejos a mi lado.

[Piensa él]: "Está a mi lado, a la vez tan cerca y a la vez tan distante. Siento su respirar triste, inspirando con fuerza a cada poco como para aliviar un poco el pesar que le oprime el pecho. Intuyo aunque estamos a oscuras que llora en el más profundo de los silencios. Ojalá pudiera darle mi consuelo, pero su coraza es gruesa y no me deja acercarme más de lo que ella considera lo máximo. No me rechaza, pero no hace nada por que le dé los mimos que sé que tanto le gustan. Intenté abrazarla con mis palabras, pero tampoco eso funcionó. Hoy está lejos y no puedo hacer otra que dejar que se recupere vuelva a querer estar cerca de mí y fundirse conmigo en un abrazo y un dulce beso antes de dormir."

lunes, 26 de abril de 2010

El universo de lo humano

Las planetas, las estrellas, los soles, las galaxias... Desde tiempos inmemoriales el hombre ha escudriñado los Cielos para lograr comprender cómo es que nos posamos en la superficie de la Tierra y los habitantes que están en la parte de abajo no caen hacia el infinito o los que viven por la mitad no resbalan; para comprender el cambio de posición de las estrellas en el firmamento según la época del año o cuál es la trayectoria de los planetas; desmadejar, en conclusión, la maraña de reglas de la física que gobierna el Universo. Desde aquellos filósofos como Ptolomeo o Aristarco y anteriores, hasta las teorías actuales que afirman que todo proviene de una gran explosión, lo cierto es que, básicamente, el Universo se ha regido por las mismas leyes físicas, constantes a lo largo de su extensión e historia, y que la fuerza dominante en distancias entre todos los cuerpos es la gravedad, como dicta la ley de Isaac Newton. Pero es la capacidad del ser humano más maravillosa que cualquier ley que exista en el Universo, la capacidad de haber encontrado estas teorías que definen aquéllo que, en esencia, es infinito; que al completo una mente humana no puede abarcar. Es maravilloso el ser humano, capaz de racionalizar todos estos abstractos conceptos, capaz de, por ejemplo, salir fuera de la Tierra con ayuda de complejos artefactos y hacer caber en una fotografía, la magnanimidad del Sol que nos proporciona luz y calor o enviar una sonda a otro planeta y analizar qué componentes tiene su superficie. Increíble es, por tanto, el Cosmos, que engloba toda forma existente de materia y energía y sus interacciones, así como [y que no se nos olvide] la aptitud de la raza humana para desglosar y comprender todo lo comprendido hasta ahora y lo que queda por venir. Así es, el principio de lo más universal comienza en lo maravilloso de lo complejo del ser humano.

sábado, 24 de abril de 2010

De lo pequeño y lo invisible.

Algunas mañanas cuando salgo rumbo a mi trabajo, me pregunto si no seremos nosotros seres minúsculos observados a través de la lente de un potente microscopio, o si nuestro universo no permanece enganchado al suave pétalo de una flor, como aquellos chiquitines que vivían en la mota de polvo custodiada por un elefante con un prodigioso oído. Cada día me sumerjo en mundos inapreciables para la vista del ser humano. Mundos llenos de vida y de color, de crecimiento y de muerte continua, de actividad energética brutal, aunque a nuestros ojos despreciable. Mi herramienta básica de trabajo es un microscopio profesional con cabeza triocular con torreta y conmutador de tres posiciones para diferentes observaciones. Todo un prestigioso y caro utensilio de la ciencia. Recuerdo siempre haber estado enamorada de la vida y de las reglas naturales que la rigen, aunque todavía nos queden tantas de ellas por descifrar... Y pese a ello, me fascina el hecho de que el ser humano haya logrado, por ejemplo, implantar vida en el útero de una mujer sin facultades naturales para lograrlo por sí misma. Esta mañana me senté en mi mesa de trabajo como siempre hago. Me ajusté los guantes de látex y, en el portaobjetos, preparé unas muestras que acababan de llegar a la clínica dispuesta a bucear en lo que esa pequeña gota me ofrecía. Acerqué mis ojos a los oculares y ahí empezó mi viaje. Ajusté el revólver al aumento de 2500x y entonces la vi. La célula. Con este aumento seleccionado, empecé a distinguir distintos orgánulos de ella: ahí estaba el núcleo, esférico y casi en el centro, y, a su alrededor el citoplasma lleno de estructuras fibrosas, tubos, canales, sacos, pequeñas partículas... Estupefacta, me doy cuenta de que estoy observando de cerca al principio de todo ser vivo, al punto de inicio de cualquier ente con vida. Creo que ése fue el motivo principal (aunque puedan existir otros) por el que elegí ser doctora en medicina, porque como dijo un viejo poeta, lo esencial es invisible a los ojos.

miércoles, 21 de abril de 2010

Cuando se apaga la luz...

... y la oscuridad me envuelve, desaparecen mis sentidos casi por completo, se agolpan en mi cabeza las imágenes del día, se intensifican las sensaciones, y salen a flote los recuerdos. Es cuando la vista pasa a un segundo plano, tomando protagonismo las imágenes que mi mente me envía y, en ocasiones, me siento casi capaz de poder tocar la composición que creo "ver". A veces viejos recuerdos olvidados afloran y me encogen el corazón, invadiéndome una angustiosa sensación de pena e incluso dejo escapar alguna lagrimilla... En otras ocasiones, me giro en la cama hacia mi compañero y lo respiro y lo acaricio, sintiendo en mi vientre un agradable cosquilleo... Hay de todo un poco, como siempre. Anoche me vino a la mente mi perrito, que murió hace casi un año y me di cuenta de cuánto le echo de menos todavía... Entonces, sintiendo las lágrimas de tristeza recorrer con presteza mi cuello, busqué refugio en la espalda de Rodrigo y al sentir su pausado ritmo al tomar y expulsar el aire, me quedé dormida.

Cuando se apaga la luz nace un mundo paralelo que, aunque es muy muy pequeñito, lo que me hace sentir muchas veces tanto para bien como para mal es, me arriesgaría a decir, [casi] mágico.