"Niñatoooo", decía una mocosa esta mañana a quien, supongo, era su hermano. Me pregunto muchas veces qué piensa un niño pequeño cuando dice una palabra fea, sea palabrota o simplemente malsonante. Los adultos y los jóvenes tan machotes que somos, las disparamos a discreción sin pensar ni un sólo momento si con ello estamos ofendiendo a alguien y sin pensar siquiera si no podríamos recurrir a otros sinónimos de estos tacos que nuestra rica lengua nos ofrece que fueran más apropiados para nosotros, personas con una supuesta educación.
Esta tontería me llevaba a pensar en cómo se encuentra (a cualquier nivel ético o moral) la sociedad en que vivimos, en que nos movemos y desenvolvemos diariamente. Y es que hace días que me encuentro bastante sola y me da por analizar cualquier cosa. ¿Cómo hemos llegado a este punto de amoralidad y libertinaje? Ni siquiera en los lugares de trabajo, supuestamente formales, se dirigen las personas unas a otras con educación… Que si el jefe me ha dado voces, palabrotas como si nada, malas formas, sonarse los mocos sin un mínimo de discreción (es que lo estoy escuchando ahora mismo y se me está revolviendo el desayuno).
Ayer, sin ir más lejos, cuando iba hacia el trabajo de buena mañana, me encontré a un tío desnudo al completo; bueno, miento, llevaba puestas unas zapatillas deportivas… El mundo está lleno de dementes que pasan por personas normales. Lo que me asombra profundamente es cómo es posible que esta sociedad se esté sosteniendo con la cantidad de basura de la que se compone. Y yo me incluyo como arrojadora de locura e incluso a veces falta de ética, aunque me hace sentirme algo mejor ser capaz de reflexionar sobre esto de vez en cuando.
¿Cómo sobrevivir a una sociedad llena de vicios, falsedad, corrupción, y demás componentes que se nos puedan ocurrir, todo ello enmascarado por una capa de “Todo va estupendamente. ¡Qué felices somos!”? ¿Cómo sobrevivir a una sociedad llena de gente sin equilibrio anímico alguno, puestos hasta las orejas de ansiolíticos y antidepresivos a los cuales todo parece irles mejor imposible? Es por eso que a veces me dan ganas de escapar e irme a un lugar tranquilo donde no haya nadie más que yo, mi conciencia y la Naturaleza. Claro que, siendo realistas, eso es imposible y no nos queda otro remedio que ser un bicho social más, implicado en todos, o si no todos la gran mayoría, los asuntos que conforman esta sociedad del siglo XXI.
Vivir entre animales de costumbres cuyo raciocinio parece al borde de la extinción. Sí, hoy me meto con la sociedad actual porque, aunque pertenezca a ella, soy una mujer inconformista y ambiciosa que siempre está buscando ese algo más escondido tanto en las pequeñas como en las grandes cosas. Podría profundizar mucho más, lo sé, pero el que tenga oídos para entender que entienda. Hale, ahí queda eso.