lunes, 16 de marzo de 2009

Nuestro ánimo se inclina a confiar en aquellos a quienes no conocemos por esta razón: porque todavía no nos han traicionado.

[Samuel Johnson (1709-1784) Escritor inglés.]

jueves, 12 de marzo de 2009

Una puerta abierta

Y fue entonces cuando, creyéndose perdida, se abrió una puerta en el camino. Cuando estaba aún buscando el norte, mareada porque nada dejaba de girar a su alrededor, buscando el candil que iluminase su sendero, se abrió una puerta sin previo aviso. Pero era una puerta conocida, y mucho, una puerta que creía cerrada para siempre, incluso vetada. Un golpe de aire fresco le hizo girarse en esa dirección y decidió encaminarse hacia esa nueva oportunidad que la vida le brindaba, porque algo tenía que significar que, una puerta cerrada durante tanto tiempo a cal y canto por el daño que había sufrido, volviera a abrirse y le invitase como en susurros a lanzarse hacia allí. De hecho, le ofrecía cumplir su mayor sueño de futuro, le ofrecía convertir su sueño en realidad. No podía resistirlo.
En menos de una semana, su vida empezaba a tomar un nuevo sentido que le hacía irradiar una intensa luz que hasta le producía ser más bella a los ojos del mundo. No es porque ella se sintiera más bella, sino que las personas de su alrededor se lo habían dicho. Nada era seguro, no estaba todavía seguro el que pudiera introducirse por esa puerta, pero las simples ganas y la ilusión le hicieron ver que la vida, a veces, también sonríe. Una de cal y una de arena.
Dicen que cuando una puerta se cierra, se abre otra, pero jamás esperó que se abriera tan pronto. Dejar atrás su pasado, empezar una nueva vida porque ella así lo deseaba, sin ningún otro condicionamiento... Era la hora de dejar de sufrir y quererse a sí misma, porque llevaba muuuucho tiempo descuidándose. Y ese momento había llegado. Decidida a luchar por ello y, por supuesto, con los pies en la tierra, tomó aire, decidió arreglar asuntos del pasado y comenzar a caminar hacia su sueño. Y así es, allá va, con sus cabellos mecidos por ese nuevo viento, con una energía irradiante desde lo más profundo de su ser, feliz (al menos en este momento). Con ganas de decirle al mundo que ella lo vale y que todos merecemos alcanzar nuestras metas y que, tarde o temprano, la vida te da la oportunidad de conseguirlas y, siendo valientes y serenos, nada es imposible de alcanzar. Absolutamente nada.

lunes, 9 de marzo de 2009

De vuelta a la soledad

Vuelvo a estar sola. Y me duele el corazón, porque es difícil hacer desaparecer los sentimientos por alguien que a partir de ahora sólo va a ser tu amigo. Sentí su mano en la mía por última vez ya hace tiempo; entonces, de repente, dejé de sentirla y supe que el final estaba cerca, tal vez demasiado. Se me ha roto el corazón, y llevará tiempo que se cure. Lo di todo hasta el final, eso que nadie lo dude. Le voy a echar de menos, porque nada va a ser como lo fue antes. Y desde aquí, desde mi buhardilla, si él entrase alguna vez a visitarme, quisiera que lo supiese. Ha sido un pequeño tiempo muy intenso y que me ha dejado huella. Es maravilloso haber podido compartir todos esos momentos con él. De lo malo me olvido y me quedo con lo bueno, por eso del buen sabor de boca. No me arrepiento de nada, hice todo lo que me dictaba el corazón, tanto en los buenos como en los malos momentos. Deseo lo mejor para él y lo mejor para mí. Tal vez en un futuro lejano nuestros destinos vuelvan a cruzarse y entonces sea para siempre, ¿quién sabe? De cualquier forma, siempre nos quedará París.
Y de ahora en adelante, me amaré a mí misma y disfrutaré sin él de lo que la vida me ofrezca, lejos o cerca, eso ya no importa. Gracias a todos los que me apoyáis. Gracias a él por haberme amado un poquito, a su manera. Gracias a todos por formar parte de mi vida. Gracias y con un objetivo: para adelante.

martes, 3 de marzo de 2009

Elegí ser yo quien tomase las riendas de mi destino, la brújula que marcaría mi rumbo, pero no sé qué ha pasado, porque las agujas de la brújula se han puesto a girar y desafortunadamente ¡he perdido mi norte! ¿Me ayudas a encontrarlo?

miércoles, 18 de febrero de 2009


Yo o las circunstancias: Elijo ser yo quien toma las riendas de mi destino, la brújula que marca mi rumbo.

martes, 3 de febrero de 2009

Lluvia

El agua golpea los cristales de mi ventana. Lloran mis ojos al compás del cielo porque mi luz se está extinguiendo. Rememoro tiempos pasados en los que todo fue mejor y se me encoge el corazón de rabia porque esos momentos se han perdido. No sé qué va a pasar. Hace mucho frío esta noche en mi buhardilla. Los que estaban cerca de mí, se han alejado y aunque intento volver a acercarme a ellos, a veces no me veo con fuerzas para conseguirlo. Tengo el alma dolorida, ojalá se me quedara dormida y me sintiera flotar en mi universo. Confío en que las cosas mejoren a partir de ahora, aunque no tengo ni idea de por dónde empezar, creo que aún me queda algo de fe y algo de esperanza. Aunque nadie cuide de mí, me he dado cuenta de que debo cuidarme a mí misma, porque me tengo un tanto abandonada. Sigue lloviendo y mi mente no encuentra la paz que añora. Esta indecisión me hace sentir sumamente impotente porque no sé qué puedo hacer. Lloran mis ojos al compás de cielo y anhelan un rayo de luz que me llene de calor para dejar de tener frío. Busco mi luz interna, sin nadie que me ayude. Quiero volver a brillar con luz propia y aunque ahora me vea tan débil y desorientada, confío en que la encontraré algún día no demasiado lejano. Quiero volver a brillar, quiero volver a sentirme bella. Quiero que mis ojos lloren como lo hace el cielo esta tarde, pero de alegría y no como hoy de pena.

jueves, 8 de enero de 2009

Un candil, por favor

Perdida. Atrapada en el recorrido de un muro infinito que me rodea, busco la brecha que me proporcione el acceso a la luz. Sin rumbo, trastabillando en cada paso sin nadie que me indique el camino. No sé cómo escapar, esta fortaleza me rodea. No hay nadie en la aldea que estas murallas encierran y cada vez me desespero más. Me pregunto si seré capaz de encontrar la salida a esta aparente espiral que me consume. Me pregunto si encontraré algún día el camino. Estoy cansada porque desde hace un tiempo, ya demasiado largo, busco el camino que me guíe a mi destino. No sé por dónde ir porque todo es desconcertante: un día es para allá y al siguiente el sentido es el opuesto. Estoy cansada de escribir metáforas sobre mi vida y no saber con certeza hacia dónde me dirijo. Ni quesos ni ranas me ayudan.
Encontré la luz de una estrella, es la estrella del atardecer, pero, ¿qué pasará si su luz se esfuma? Titila en un lejano horizonte y a veces parece que su luz va a extinguirse para siempre y me da tanto miedo, tanto tanto miedo... ¿Dónde está mi camino? ¿Hacia dónde apunta mi destino? Sólo percibo neblina a mi alrededor a parte del muro musgoso cuya trayectoria mis frías manos persiguen ansiando la puerta que me guíe a la salida. Todo esto es inconcluso, lo sé, y mi corazón es como un recipiente de barro con grietas que al poco de llenarse se vacía. Es doloroso el vacío, el no sentir nada, más aún cuando aquellos que te perciben en la oscuridad te tienden la mano y no atinas a agarrarla para que te saquen de tu ceguera. Es doloroso, sí, mucho. Porque te sientes egoísta y poco luchadora cuando esto pasa, porque lo intentas... pero tus intentos son infructuosos. Por favor, que alguien me regale un farol con suficiente aceite para guiarme y que no se consuma dejándome a oscuras de nuevo en medio del camino, y también, ya puestos a pedir, una buena brújula que me indique dónde está el norte en esta vieja fortaleza de donde no tengo otro objetivo que mi corazón me indique para escapar. Sé que mi nueva trayectoria está muy muy cerca, sólo necesito que alguien o algo o lo que sea me ayude a encontrarla. Mi trayectoria, mi nueva vida. Siempre reteniendo lo bueno y desechando lo malo del pasado aunque habiendo aprendido de los errores pasados cometidos. Sé que está ahí. Lo sé. Ahora mi pregunta es, ya sin paciencia alguna, ¿la encontraré algún día?